COMO ESCLAVO: POLICÍAS BLANCOS A CABALLO «PASEARON» CON UNA SOGA A UN AFROAMERICANO EN TEXAS

La imagen generó un enorme rechazo y el jefe de la Policía tuvo que pedir disculpas. En medio de los debates sobre el supremacismo blanco alentado por Trump, una escena que recuerda al esclavismo.

Las imágenes fueron tomadas en Galveston, Texas, e inmediatamente se viralizaron en las redes sociales generando una ola de repudio. En medio de los debates sobre el aumento de los ataques de odio y de la multiplicación de grupos racistas, apañados por la legitimación del supremacimo blanco de parte del propio presidente Trump, estas imágenes hacen recordar a la época de la esclavitud.

Las fotografías compartidas muestran a Donald Neely, un afroamericano de 43 años, que es llevado por la calle esposado y atado con una cuerda por dos policías blancos a caballo. Las manos de Neely están atadas a la espalda, mientras que uno de los policías sostiene la gruesa cuerda azul.

Esta práctica, que era habitual bajo el esclavismo y sigue siendo reivindicada por los grupos supremacistas, fue reproducida con absoluta naturalidad por los policías, que de hecho lo siguen haciendo en algunas ocasiones. Ante el repudio que inundó las redes sociales, el jefe de la policía de Galveston dijo que terminaría con esta práctica, pero no la rechazó en absoluto.

En un comunicado la policía expresó: «Entendemos la percepción negativa de esta acción y creemos que es más apropiado dejar de usar esta técnica», sin ningún tipo de crítica por lo que venían haciendo habitualmente.

La indignación fue aún mayor cuando Christin Neely, familiar de Donald, contó que había sido «tratado como un animal», y agregó que no tenía hogar y tenía una enfermedad mental.

El periodista y activista Shaun King publicó en su Twitter un mensaje para la policía de Galveston «Lo que le hicieron a este hombre, Donald Neely, es horrible e inaceptable. Yo podría decir «necesitamos respuestas», pero nada de lo que puedan decir justificaría lo que le hicieron a este hombre. Nada en absoluto».

Los grupos de extrema derecha y supremacistas blancos han venido creciendo en los últimos años, no solo al calor del discurso racista de Trump que los apaña, sino también como reacción a los movimientos de afroamericanos contra la violencia policial o de jóvenes contra el esclavismo, como los que promovieron eliminar de varios Estados del sur del país las estatuas del General esclavista Robert Lee y los símbolos de la confederación.

Esto radicalizó a diversos grupos de la denominada alt right, como así también simpatizantes del Ku Klux Klan, entre los que se encuentran muchos miembros de las fuerzas de represión que realizaron actos y ataques contra movilizaciones antirascistas en los dos últimos años. El punto más alto fue el asesinato de una manifestante en Charlottesville, Virginia, en 2017 durante enfrentamientos entre antirracistas y supremacistas blancos que defienden los monumentos y símbolos esclavistas de la guerra civil.

Este racismo y supremacismo está detrás del aumento de los crímenes de odio, como el que se vio el último sábado en El Paso, Texas, con la masacre de hispanos más importante de la historia reciente de Estados Unidos.

El hecho fue tan brutal que Trump por primera vez tuvo que condenar el odio y el supremacismo, peor sin embargo culpó a los video juegos y a la situación mental del atacante a la hora de buscar las causas de la matanza: el odio y racismo imperialista, emanado del propio Estado y sus instituciones.

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