CORRUPCIÓN Y DEDAZO EL SELLO DE JAIME BONILLA EN MORENA

Corrupción, antidemocracia e intereses personales y económicos de Jaime Bonilla son el sello de la imposición en las candidaturas de MORENA, dadas a conocer hace apenas un par de días, rumbo a la elección de este 2019, lo que, aún contando con la mayoría de las preferencias ciudadanas, le costará muy caro al partido del Presidente Andrés Manuel López Obrador, consideraron algunos de los auténticos morenistas inconformes con estas designaciones que dejaron fuera a los verdaderos luchadores sociales.

Comentan que estas designaciones por “dedazo” en Mexicali hicieron a un lado a varios aspirantes que ya se sentían seguros, entre ellos Rigoberto Campos, quien no tardó en despotricar y hasta sugerir que iría por otro partido. La inconformidad crece en torno a la designación de la novia del diputado panista Carlos Torres Torres, la inexperta diputada federal Marina del Pilar, quien aún no completa un año de “Morenista” y con apenas 10 meses en la cámara baja.

En Tijuana las cosas no son distintas con la imposición del empresario acaudalado y priista, Arturo González Cruz, actualmente presidente del lujoso Club Campestre de Tijuana, donde juegan golf los hombres más ricos de esa frontera, mismos que obedecen a los intereses empresariales y no a los de la gente, dejando fuera al mejor posicionado socialmente, aunque también de extirpe priísta, Jaime Martínez Veloz.


Lo anterior ha provocado ya diversas manifestaciones en contra de Jaime Bonilla, a quien acusan de secuestrar a MORENA para seguir enriqueciéndose como lo hizo en tiempos del gobernador Xicotencatl Leyva Mortera, cuando cometió todo tipo de tropelías, como fraude, extorsiones, uso indebido de recursos públicos, entre otros delitos que constan en diversas investigaciones que se le han seguido.

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