FALSA MILLONARIA ENGAÑÓ A LA SOCIALITÉ DE NY

Este jueves declararon culpable de todos los cargos a Anna Sorokin, una joven alemana acusada de fraude por embaucar a celebridades, banqueros y artistas; sus mentiras y falsificaciones para darse una vida de lujo serán relatadas en dos series de Netflix y HBO.

Al parecer, en Nueva York todas las apariencias engañan. Así fue el caso de Anna Delvey, una joven que vivía una vida de lujos: hoteles de cinco estrellas, ropa de diseñadores de alta costura y fiestas todos los fines de semana, algo que solo una heredera de una fortuna de más de 67 millones de dólares podía tener, pero la verdad era otra.

La justicia estadounidense declaró culpable este jueves a Anna Sorokin, una joven de nacionalidad germano-rusa de 28 años. ¿La razón? Era una estafadora que se hacía pasar como Anna Delvey.

De acuerdo con el fiscal del distrito de Manhattan, esta mujer estafó a hoteles, bancos y demás negocios entre noviembre de 2016 y agosto de 2017. Entre amigos, afirmaba que pedía dinero prestado porque los obstáculos burocráticos de Estados Unidos para mover su fortuna desde Europa eran costosos.

Su mentira fue tal que, bajo la excusa de abrir una fundación para artes, pidió un crédito de 22 millones de dólares en el 2016 con documentos falsos. Aunque su solicitud fue denegada, obtuvo un bono inicial de 100 mil dólares.

«La supuesta conducta criminal de esta acusada osciló desde cometer fraudes con cheques hasta robo de préstamos por montos superiores a los US$100.000 e incluyó complots que resultaron en unas vacaciones gratis en Marruecos y viajes en aviones privados», dijo Cyrus Vance, el fiscal de distrito de Manhattan, cuando presentó los primeros cargos en su contra en octubre de 2017.

De largo cabello castaño claro y rostro angelical, Sorokin, que frecuentaba a la alta sociedad neoyorquina y solía vestir ropa de Balenciaga y Alaña, fue encarcelada hace un año y medio en la prisión de Rikers Island.

Su abogado, Todd Spodek, dijo en sus alegatos finales el martes que «en una ciudad que favorece el dinero y la apariencia del dinero» la joven debió, como el cantante Frank Sinatra en sus inicios, recurrir a trucos poco ortodoxos para acceder a las oportunidades.

Sorokin solo estaba «comprando tiempo», dijo Spodek al jurado en la Corte Suprema de Nueva York. Su conducta fue «poco ortodoxa, poco ética (…) pero es la vida que ella eligió», añadió.

Inclusive invitó a su ex mejor amiga, la editora de fotos de la revista Vanity Faiy Rachel Williams, a una villa en Marrakech d7 mil dólares la noche. Ofreció pagarle todo, pero luego le hizo pagar la cuenta entera: 62 mil dólares, más que el salario anual de la fotógrafa, que nunca devolvió.

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