INMINENTE FRENAZO A LA FÓRMULA 1 EN MÉXICO

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Desde su regreso en 2015, el Gran Premio de México es por cuarta ocasión consecutiva la mejor carrera organizada de la Fórmula 1 (F1). Sin embargo, esos logros no garantizan su continuidad para 2020. 

La permanencia del espectáculo está en vilo porque el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no ha otorgado su aval, requisito indispensable que solicita la Fórmula 1 para renovar el contrato por cinco años más.

El plazo para obtener el respaldo federal vence el próximo jueves 28. De lo contrario, la firma propietaria de la carrera ya no podrá asegurar una fecha para México.

La F1 es la competencia reina del automovilismo en el mundo, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) es la organización que la rige y el propietario de los derechos comerciales es Formula One Group, que desde septiembre de 2016 es operado por el grupo estadunidense Liberty Media. 

La carrera que se realiza en cada país sede se le denomina Gran Premio y da forma al serial llamado Campeonato Mundial de Pilotos y Constructores de la Fórmula 1.

El compás de espera se debe a que el mandatario ha anunciado públicamente que su gobierno no está dispuesto a utilizar el erario para financiar a la empresa organizadora de la competencia en México: Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE).

La compañía fundada en 1990 obtuvo de la administración de Enrique Peña Nieto recursos públicos por 4 mil 237 millones 380 mil pesos (equivalentes a 215 millones de dólares) para firmar con la F1 un contrato por cinco años, el cual vence en octubre próximo en el marco del Gran Premio de México 2019, edición que está garantizada. 

Aunque el gobierno de Peña Nieto planteó el regreso de la F1 bajo el argumento de proyectar la marca México, en realidad se desconocen los beneficios por el retorno de la inversión con dinero público. Sólo se ha mencionado de manera general que el ingreso se refleja básicamente en hoteles y restaurantes, entre otros prestadores de servicios, por concepto de derrama económica.  

El aval

Si bien el rechazo oficial no ha sido anunciado, la renuencia a la carrera de autos ha permeado en la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), cuya titular, la exvelocista Ana Gabriela Guevara, también se ha pronunciado contra el gasto en la F1. 

El 8 de agosto último, en entrevista con el suplemento deportivo Cancha, la también exlegisladora aclaró que no estaba cerrada a la continuidad de la competencia, pero sí la consideró costosa. 

De igual manera, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, puso en duda la realización del Gran Premio en 2020.

El 31 de enero pasado, la funcionaria dijo que el gobierno federal “ya no tiene contemplado este recurso porque está destinando, la mayor parte del fondo, a la realización del Tren Turístico Maya”. 

En el contrato firmado en 2014, entre Formula One Management, CIE y el gobierno de Enrique Peña Nieto, este último se comprometió a destinar 43 millones de dólares anuales por cinco años mediante el Consejo de Promoción Turística de México de la Secretaría de Turismo.

“Nos hemos sentado con Ocesa –empresa subsidiaria de CIE– para ver si puede bajarse el monto o si hay algunas alternativas para tomar la decisión sobre si se continúa la F1 en 2020 o resulta muy oneroso para la ciudad”, agregó Sheinbaum sobre el tema.

A 19 días de que venza la prórroga acordada entre el Comité Organizador del Gran Premio de México y la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), la renovación de la carrera se complica porque CIE, además de que debe conseguir 215 millones de dólares, necesita el aval de la administración lopezobradorista que la Fórmula 1 exige como garantía, igual que ocurre con la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), cuando organiza un Mundial, o con el Comité Olímpico Internacional para los Juegos Olímpicos.  

De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), un aval se compromete a responder por la responsabilidad de la persona que contrata un crédito, en caso de que ésta incumpla con el pago. 

Para efectos de la permanencia de la Fórmula 1 en México, el gobierno federal, de aceptar, sería el fiador del Gran Premio.  

El 30 de octubre último, el presidente ejecutivo y director general de CIE, Alejandro Soberón, reconoció que sin el uso del dinero público “sería completamente inviable mantener la Fórmula 1, prácticamente se estaría asegurando la desaparición del gran circo en México.  

“Este es un proyecto de colaboración público-privado en el que cada uno debe aportar la parte que le corresponde”, justificó ante el periodista José Cárdenas, de Grupo Fórmula, el propietario del consorcio que administra inmuebles, como el Autódromo Hermanos Rodríguez, el Palacio de los Deportes, el Auditorio Nacional y el Hipódromo de las Américas. 

“La carrera puede seguir”

José Sánchez Jassen, presidente adjunto del Comité Organizador del Gran Premio de México, habla sobre el futuro de la Fórmula 1: “La empresa que maneja la carrera requiere inicialmente el aval del gobierno de la República. Ese es el punto”.

El también expresidente de la Federación Mexicana de Automovilismo Deportivo A.C., que formó parte del Comité Organizador del Gran Premio de México entre 1986 y 1992 –junto con los hermanos José y Julián Abed–, recuerda que en esa etapa de la F1 el espectáculo se realizó “sin el apoyo económico del gobierno, pero sí con el aval de la autoridad”.

Contrario a lo expresado por Soberón, Sánchez Jassen considera que es importante que la empresa que promueve la carrera enfoque sus esfuerzos en la iniciativa privada, porque de lo contrario “sería una gran tristeza desaprovechar el extraordinario cúmulo de aprendizaje que ha dejado la F1, sobre todo de crecimiento en el desarrollo de actos deportivos y de espectáculos internacionales”.

Lo más importante es que la F1 se mantenga en México. Debe decir mucho, asegura, que un evento de esta magnitud gane cuatro veces consecutivas la designación de la carrera mejor organizada del serial. 

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